Cómo diferenciar el pretérito imperfecto del pretérito indefinido.

 

Ya es hora de afrontar este contenido tan frecuente y tan problemático para profes de ELE de todo el planeta. Vamos a aplicar la gramática cognitiva para conseguir encontrar cuáles son las intenciones comunicativas de uno y otro, y así poder entender su lógica, sin necesidad de listas de usos.

No nos convencen las listas de usos. Hemos visto por todas partes eso de descripción en el pasado para hablar del imperfecto. Es cierto que podemos decir: “Mi primera profesora de matemáticas era maravillosa y simpática”. Pero también podemos decir “Mi primer profesor de geografía fue terrible”. ¿Eso no es una descripción en el pasado?

También leemos constantemente que el imperfecto se usa para una acción habitual en el pasado, como en: “De pequeño iba al colegio en bicicleta”. Y otra vez es cierto, pero ¿acaso no se puede decir esto?: “De pequeño fui al cine todas las tardes”. ¿No te
parece una acción habitual?

La realidad es que, de esta forma, les estamos enseñando a nuestros estudiantes que en cuanto necesiten descripciones o acciones habituales, recurran al imperfecto, y no es así, la realidad les va a estallar en la cara. Por eso proponemos esta manera de ver el asunto, una visión cognitiva y esclarecedora, lógica, operativa y sencilla.

Usamos el indefinido cuando presentamos una acción, un proceso como ya terminado, y es muy importante esa marca de finalización de la acción. Contamos un hecho totalmente completo. Y de alguna manera lo estamos viendo desde fuera de esta
acción, nos situamos después de un hecho pasado, y lo contamos como un proceso terminado allí, esa es nuestra perspectiva de la escena. “Ayer estuve comprando hasta las cinco” “Ayer mi hermana estuvo enferma”.

Usamos el imperfecto cuando queremos presentar un hecho, una acción, como no terminada todavía en un momento específico del pasado. Realmente estamos describiendo una situación momentánea. Nos situamos dentro de ese proceso, y lo describimos como no terminado allí, esa es nuestra posición. Y no nos importa el final de la acción, no estamos concentrados en ese punto. “Ayer a las ocho, mi primo estaba trabajando” “Ayer mi hermana estaba enferma”.

Realmente lo que quiero decir es que estamos hablando realmente de dos diferentes perspectivas de una misma acción. Tan solo cambia el punto de vista en el que nos coloquemos y lo que queremos destacar: el proceso desde dentro o el final desde fuera.

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De esa manera es mucho más lógico y sencillo entender estas frases: “Cuando llegaba al hospital, mi hermana dio a luz” vs “Cuando llegué al hospital, mi hermana dio a luz”. (En la primera mi hermana no había llegado y en la segunda sí) “Mi primera bici era roja” (Yo veo esa bici desde dentro, como si viera una foto, y no me importa en absoluto el final de esa acción, simplemente era roja”)

Si lo piensas bien, y aquí viene la magia, tú siempre podrás representar el imperfecto con una imagen, con una foto, mientras que para el imperfecto necesitarás un vídeo para poder representarlo. Yo puedo enseñarte una foto para mostrarte “Mi primera bici era roja” pero ¿puedo mostrarte en una foto que “ayer comí pizza”? Una foto no me garantizaría ver el proceso completo y su final. Para eso tendría que ver el vídeo en el que estás comiendo pizza y terminas de comer. Eso es “comí”.

Ponlo en práctica y verás cómo tus estudiantes serán los primeros beneficiados. Empezarán a ver la lógica del sistema, a ser más efectivos. No es magia, es gramática cognitiva.

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 ¡Te lo contamos!

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